Hacer hablar a las imágenes o ¿cómo se ve interpelado nuestro rol docente en este nuevo escenarios de tecnologías en red?
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| Album colaborativo |
En esta segunda semana de #escenariostec Silvia Andreoli tira la primera piedra preguntándonos,
¿Qué influencia ejerce en el ámbito educativo el modelo de organización en red como forma predominante de la actividad humana?
“Todos sabemos algo.
Todos ignoramos algo.
Por eso aprendemos siempre” P. Freire.
Si bien es cierto que no toda interacción en red da lugar a construcciones colectivas o a aprendizajes, “el dispositivo”
que puede instalar la organización en
red en el ámbito educativo es altamente potencial para la construcción colectiva
de conceptualizaciones. En el aprendizaje en red la principal herramienta es el
Otro.
Podemos
diferenciar las redes centralizadas en personas (Twitter, Facebook, Google +,
etc.) de las redes focalizadas en objetos (You Tube, Flickr, Slideshare, etc.)
En las primeras, lo central es la relación entre las personas y las
herramientas que brindan para la comunicación, con una gran convergencia de
herramientas que hace posible al usuario elegir la forma en la que se comunica
y expresa, sin necesidad de salir de la plataforma, redimensionando la
experiencia de estar con otros. Las segundas, promueven las conexiones entre
usuarios a través de objetos. Potencian la acción de compartir, reutilizar y
remixar, diferenciándose así de los “repositorios”, ya que sus funcionalidades
incluyen la posibilidad de generar diálogo, comentarios, interacción y promover
conexiones (Andreoli, 2013)
La participación en estos entornos que
entraman personas (perfiles) y objetos (externalización de contenidos generados
por usuarios) posibilita entablar relaciones sociales concretas entre personas con
intereses comunes que se asumen como
semejantes. La participación permite experimentar un sentido de identidad
compartida, un sentido de comunidad. Este tipo de comunidades “de práctica” genera
nodos fuertes de participación en que lo que importa son los contenidos que circulan,
que se enriquecen con la interacción, se remixan, complementan, amplían,
diversifican. En una comunidad no prima la homogeneidad, pero sí una
participación “de pares”.
Imaginemos qué repercusiones puede tener para la enseñanza y el
aprendizaje centrar el interés en la participación en redes y en comunidades.
Carina Lion invita a pensar las potencialidades de la participación en redes y comunidades a través de la
metáfora de “panal cognitivo”. Para ello explica que “las abejas construyen
y comparten su miel con otras, la acumulan y se expanden”. Las redes
posibilitan el despliegue de la inteligencia colectiva y de la cognición
distribuida. Participar e interactuar en comunidad promueve construir inteligencia
con otros. Por otro lado, hay
que ser cautos, porque como decía anteriormente, no toda interacción conduce a
construir conocimiento.
Si vamos a pensar una enseñanza en red debemos reflexionar
acerca de los indicadores de esta construcción colectiva. Lion sostiene que
para entrever estos indicadores es necesario que haya una propuesta fuerte del
docente que fuerce desde el proyecto de enseñanza, la necesariedad del otro
para la construcción del conocimiento. Es decir, para resolver la tarea es
necesario de la participación de múltiples sujetos, una actividad con la que no
se puede solo porque el proyecto obliga a construir, pensar y producir con
otros genuinamente.
Por detrás de esta construcción colaborativa
se visualizan tácitamente las otras dos metáforas que nos propone Carina Lion
en “Aprender con tecnologías”. Ellas son “pensar en abanico” y “partitura móvil”.
Multitarea, múltiples “ventanas
abiertas” que conducen a un pensamiento paralelo, ¿inconstante?, ¿hiperactivo?,
¿alternativo?, ¿disperso? Pensar en abanico sería como “ir pensando en asociaciones, links y nodos, dónde el cerebro se va expandiendo en una red
de ideas interconectadas” ¿Cómo respetar y aprovechar este tipo de cognición?,
¿cómo promover procesos de síntesis que enriquezcan las conceptualizaciones?, (algo
tan académicamente valorado, y necesario).
Las redes van imponiendo un lenguaje
guionado de micronarrativa. Expresarse en pocos caracteres pareciera no encajar
en la escritura universitaria. Sin embargo, los relatos breves conjugan
particularidades que son dignas de experimentar, potenciar y entrelazar con el
lenguaje académico. Ellos conjugan la multimodalidad, que abren puertas a la expresión y a la representación. Lo breve conlleva a la
síntesis, a la reflexión, a la re-escritura también. ¿Cómo promover tipos de
escritura que se revisen en comunidad y que inviten a expresarse?
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| La enseñanza ilumina cuando crea puentes |




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